1. Alta resistencia: posee varias veces la resistencia del vidrio ordinario, presenta una resistencia excepcional a los impactos y puede soportar fuerzas externas significativas sin fracturarse.
2. Mayor seguridad: al romperse, se fragmenta en pequeñas partículas de bordes romos que se asemejan a una estructura de panal, lo que minimiza el riesgo de lesiones graves. Esto mejora significativamente la seguridad en comparación con los fragmentos afilados que produce el vidrio estándar.
3. Resistencia a la temperatura: soporta fluctuaciones térmicas extremas sin fracturarse. Normalmente tolera diferencias de temperatura de 200-300 °C, mientras que el vidrio común generalmente solo soporta variaciones de 70-100 °C.
4. Alta dureza superficial: resiste los arañazos; la fricción y los impactos cotidianos dejan marcas visibles mínimas, lo que preserva la suavidad y la transparencia de la superficie.
5. Propiedades ópticas superiores: posee una excelente transmisión de la luz, manteniendo efectos visuales nítidos sin distorsiones ni aberraciones apreciables al transmitir la luz. Esto lo hace adecuado para diversas aplicaciones que exigen un alto rendimiento óptico.